En los estudios que hago de los hombres y su apego al water, he descubierto que este apego comienza desde una edad muy temprana.
Estamos buscando una casa para cambiarnos, una casa de alquiler. Ayer fuimos a ver una y cuando íbamos de camino Daniel nos preguntó si tenía cosas y le dijimos que no, que estaba vacía del todo que tendríamos que llevarnos nuestras cosas.
Entonces él pregunta “Pero el baño water si tiene ¿no?”. Saqué la conclusión de que él sería capaz de vivir solo con un baño con water. Le daba igual la ducha, el lavabo y el espejo del baño, solo le importaba que hubiera water.
Pero es que cuando estábamos llegando le dijimos que era una casa para ver pero no para tocar, que por favor no tocara nada de nada. Cuando le dijimos eso pregunto “¿Y si tengo ganas de hacer caca no puedo entrar al baño?”. Cuando entramos, lo primero que hizo fue irse al baño a ver si realmente tenía water y gritó “¡Si que tiene water!”