Acerca de nosotros

Nuestra familia es una familia bastante peculiar y sobre todo muy geek.
Rafa aparte de geek es algo cercano a un friki, pero uno de los locos por las series, la magia, los números, la ciencia, etc.
A Bego le gustan los aparatos tecnológicos, curiosear en Internet y, sobre todo, mantenerse comunicada con sus amigos y familiares. Su gran deseo es tener un burro.
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13
Jul

Nostalgia veraniega

Cuando era pequeño hubo unas cuantos productos veraniegos que marcaron en cierto modo mi vida y que hoy en día no existen o son muy difíciles de encontrar, así es que voy a hablar de algunos de ellos, los cuales podéis ver en estos carteles.

frigo

miko-camy

Empecemos

popeye

La opción mas barata cuando te querías comprar un helado era el popeye. Recuerdo que en mi época costaba 5 duros, unos 15 centimos de los de ahora, y aunque era de hielo era algo más consistente que un simple flash, y su sabor sin duda era mucho mejor. Lo había de dos sabores, naranja y limón, aunque otras marcas sacaron imitaciones de otros muchos sabores entre los que se encontraba el de menta, uno de mis favoritos. Hoy en día sigue existiendo, aunque solo lo venden de limón y a un precio bastante menos adecuado a lo que es, un simple polo de hielo.

frigodedopie

Otro gran helado era el frigodedo, el hermano bastardo del frigopie. Mismo concepto pero distinto material, de nuevo un helado de hielo que con el tiempo ha desaparecido. Solo por la cantidad de bromas a las que daba lugar (y eso que éramos pequeños, que ahora lo veo con mirada mas sucia) merecía la pena comprarlo.

flash sabores

Otra opción superbarata para refrescarse en verano eran los flash. Sigue habiendolos, pero la variedad de la que disponiamos no se encuentra hoy en día. Recuerdo que los había para todos los gustos, el estandar que era el que costaba un duro (5 pesetas, unos 3 centimos de euro), luego los había de 10 pesetas que no merecían mucho la pena porque costaban el doble pero no eran el doble de tamaño. También había uno de dos sabores en paralelo, un poco dificil de comer, mas que nada porque tenía un trozo de plástico que separaba los sabores, era como si cogieses dos flashes a la vez. Existía uno extragordo que era igual de largo que el resto pero 3 ó 4 veces el ancho, y que costaba bastante meterse en la boca y a veces provocaba cortes en las comisuras de los labios. Y por último recuerdo el megaflash, el de 25 pesetas que era realmente grande, mas de medio metro de hielo de sabores con capacidad para competir directamente con el popeye gracias a que al ser un hielo en una bolsa te permitía disfrutar de lo mejor del flash en grandes cantidades, el caldo. Ese caldo que tantas veces trataba de gorronearte algún amigo cuando te pedía un trozo y aprovechaba para sorber y llevarse un poco, mira que me fastidiaba que se bebieran mi caldo…

Siguiendo con los flashes no me puedo olvidar de la variedad de sabores, que fueron evolucionando de los básicos naranja y limón, pasando por la fresa, la cocacola, la mora, la piña, hasta llegar a los de sabor indeterminado, el verde y sobre todo el azul, que era uno de los favoritos de la mayoría.

calippo

Mención especial para un helado que sigue existiendo hoy en día y que podríamos decir que es el flash 2.0, hablo del incombustible Calippo que quita el hipo.

mikolapiz

Otro grande que no me puedo dejar por el camino es el mikolápiz, helado de ¿vainilla? con una mina de chocolate. Su palo redondo nos permitía girarlo para poder sacarle punta, y cuando lo acababas podías coger la base en la que se apoyaba el helado para usarlo como una peonza improvisada. Versiones posteriores añadían un par de nuevas funcionalidades, el palo era un silbato o contenía caramelos.

colajet

Por último, uno de los mayores experimentos heladeros fue el colajet, que grande, cola, vainilla y punta de chocolate. Una mezcla sin duda arriesgada, pero que nos sabía a gloria.  Para colmo hubo una época (yo diría que durante casi toda mi infancia) que al acabar el polo te podías encontrar en el palo el premio de un helado gratis, por lo que te podías comer dos por el precio de uno y si tenías mucha suerte tres o incluso cuatro, vamos, una verdadera ganga de helado.

Y a ti, ¿cual era el que más te gustaba?

24
Jun

Sensaciones que evocan recuerdos

No es la primera vez que me pasa, de hecho creo que es algo mas o menos habitual que un olor te recuerde a una persona, un sabor te transporte a cuando fuiste un crio probando por primera vez algo delicioso, la visión de un paisaje o una foto te haga rememorar momentos felices del tiempo pasado…pero hoy la cosa ha sido un poco diferente, ha sido una mezcla de varias cosas, el olor de los coches, el sonido de la música que sale de las ventanillas bajadas y la sensación del aire refrescante en la cara al coger algo de velocidad, un aire que transportaba un aroma muy peculiar, ese conjunto me ha traido a la memoria veranos pasados hace bastantes años y con ellos la nostalgia de estar de vacaciones y los viajes. Es extraño porque la sensación solo dura un par de segundos, pero las consecuencias permanecen mas tiempo, por suerte la semana que viene tendré un par de días de vacaciones y eso al menos me consuela.

El caso es que el olfato y el gusto son los sentidos que mas recuerdos nos pueden traer y que además, están bastante relacionados entre si. Y, aunque no soy experto en ello y no me he puesto a investigar sobre el tema, entiendo que tiene cierta lógica. Por un lado está la necesidad primaria para poder sobrevivir de ser capaz de reconocer el olor a fuego, o el sabor de la comida en mal estado que te puede hacer enfermar. Este reconocimiento de peligro se puede hacer de esta forma sin llegar a visualizar el origen y seguro que nos sirvió en algún momento para poder seguir con vida. La otra razón que entiendo facilita el tener esos recuerdos es que el olor o el sabor suelen ser características casi exclusivas de muchas cosas, así el olor a algo concreto, como puede ser el de la naranja nos trae de inmediato a la mente la figura de esta fruta, mientras que el color naranja no tiene un efecto similar ya que existen muchas cosas con un color determinado.

04
Feb

Diógenes digital

El otro día Carburo hablaba en sin casco del Síndrome de la acumulación compulsiva, una especie de TOC por el que la gente que lo sufre se dedica a acumular objetos innecesarios por los que no siente especial interés y no puede desprenderse de ellos, es algo parecido al síndrome de Diógenes en el que el enfermo suele acumular basura o animales (la famosa loca de los gatos de los Simpsons). Y aquí es donde entro yo, porque Begoña siempre me dice que soy un Diógenes digital porque acumulo gran cantidad de información (películas, series, música, programas, documentos, máquinas virtuales, etc) entre discos duros (algunos de los cuales llevan guardados en un cajón bastante tiempo) y CDs/DVDs.

Lo reconozco, se que tengo teras de información de los cuales es probable que diariamente utilice una cantidad tan insignificante que no llegue al 0,01% del total. Tengo cosas que ni si quiera recuerdo…hace poco me cambiaron el portátil del trabajo y del antiguo recuperé unos 40 gigas de información diversa que ha ido a parar a una carpeta “Antiguo organizar” que probablemente no organice nunca y quedará almacenada hasta que tenga otro equipo en el que será copiado de nuevo esta vez en una carpeta “disco duro antiguo” o similar, se que va a ocurrir porque ya me ha pasado otras veces al cambiar de equipo o de proyecto. Servicios como gmail, google docs o spotify ayudan un poco porque me permiten tener cosas guardadas sin que me suponga un gasto de espacio de mi disco duro, pero aun así me pasa parecido, en gmail tengo 5369 correos, aunque casi todos los tengo archivados rara vez elimino y en spotify ya tengo 22 listas de reproducción de las cuales suelo escuchar habitualmente 2. La cosa va un poco mas lejos, de todos los cacharritos que me compro o me regalan (y que también acumulo) me gusta guardar la caja, por si acaso algún día lo quiero vender (no nos engañemos, es algo que no va a ocurrir) o regalar. Así es que es definitivo, yo también soy uno de ellos, soy un Diógenes digital…aunque no creo que sea el único.

06
Oct

Cifras y letras

Tranquilos, no voy a hablar del programa de televisión con ese nombre, sino de algo que siempre me ha parecido cuando menos curioso, la necesidad que parece tener el ser humano por buscar series ordenadas de números y letras, sobre todo de números. Si el cupón de la ONCE acaba en 321 nos sorprendemos, si vemos un boleto de la lotería capicúa lo compramos y si el precio de un queso son 3,14 euros el kilo nos hace gracia, cuando veo que llevo 444 visitas me llama la atención y cuando un blogger llega a la entrada número 1000 o a un número redondo de suscriptores lo celebra poniendo un post especial. Aquí van algunos ejemplos propios.

Mi moto tiene un pequeño display digital para indicarte los kilómetros y la hora.  Cuando arrancas se pone todo a 8 y al cabo de un par de segundos ya marca los kilómetros y la hora correcta, por eso esta mañana, a las 8:08, cuando casualmente he alcanzado los 8888 kilometros, lo primero que he pensado al verlo es que se me había estropeado y cuando me he dado cuenta de mi error no he podido evitar pensar en otros momentos en los que me he encontrado con estos números “especiales”.

Hace ya unos cuantos años dicutía con una amiga cual podía ser la matrícula de coche mas guarrilla (por aque entonces en Madrid teníamos 4 números y 2 letras) y llegamos a la conclusión de que esa matrícula solo podía ser 6969 XX, así es que el día que me encontré con un coche que tenía de matrícula 6968 XX me quedé fascinado por esa combinación “85%” guarrilla…

Igual de fascinado me quedé hace poco cuando nos encontramos con un coche que tenía una matrícula que me llamó poderosamente la atención y no pude parar hasta que Begoña le hizo esta foto:

Y es que, como he dicho es algo que parece que no podemos evitar, estas combinaciones nos molan, yo mismo me pasé un buen rato buscando un número de teléfono cusioso en Simyo (te dejan elegir entre varios número el que te guste mas) cuando me compré la tarjeta para navegar y al final conseguí uno (no lo pienso publicar, lógicamente) con una repetición del mismo número y luego los números que siguen. Reaccionamos así, como si el 5555 fuese muy diferente del 5554, como si fuera mas dificil que salga el 12345 que el 46528 en los cupones, pero el simple hecho de encontrarnos en un puesto de la lotería un décimo con alguna numeración “extraña” nos provoca esa rara sensación de que algo no anda bien, que esos números no pueden salir y por tanto no deberían estar a la venta, y esa misma sensación es la que nos impulsa a comprar uno, por si acaso, porque está claro que si toca va a salir en los medios de comunicación como algo “excepcional” y nosotros vamos a saber que lo pudimos comprar y no lo hicimos…algo así debieron pensar aquellos que jugaron una bono-loto con los número chungos de perdidos (4 8 15 16 23 42) y que fueron premiados porque salieron 5 de los 6, aunque se llevaron bien poco porque había muchos acertantes.

25
Sep

La mirada sucia

Hace unos días, con motivo del cumpleaños de Antonio fuimos a su casa a comer y siempre que vamos Daniel aprovecha para sacar unos globos que andan por allí para jugar un rato. Begoña, también aprovecha para jugar con los globos un poco porque le gusta la globoflexía, así es que se dedica a hacer espadas y perritos a cascoporro como el que podeís ver a continuación:

Pero cuando alguno se puso a jugar con el perrito nos dimos cuenta que lo que se supone era la cabeza tenía algo raro…


Lo cual me recordó el chiste aquel de adivinanzas que os enseño a continuación en su versión “familia real española”

Según se cuenta, la Familia Real tiene por costumbre, después de la cena, jugar a las adivinanzas, bajo la dirección de Doña Sofía.

  • Sofía: Bien, vamos a empezar el juego. Primera adivinanza: larga y afilada cual estilete, por la punta saca y mete, y por detrás lleva el ojete.
  • Leti: Eso debe ser una polla, ¿no?
  • Sofía: Por Dios, es una aguja. Felipe, el bolso de la señora que doña Letizia se va.
  • Felipe: Mamá, discúlpala que ella no entiende de protocolo. Poco a poco irá aprendiendo.
  • Sofía: Está bien, le daré otra oportunidad. Segunda adivinanza: Grande y blanca la quisiera, que entre las piernas no me cupiera.
  • Leti: Eso sí es una polla, ¿no?
  • Sofía: ¡Por todos los Santos! Es una yegua. Felipe, el bolso de la señora que doña Letizia se va.
  • Felipe: Mamá, por favor, discúlpala, que viene de TVE y allí son muy blasfemos. Dale otra oportunidad.
  • Sofía: Está bien. La última, pero ninguna más. Tercera adivinanza: Cimbel matutino, con forma de pepino, que por delante escupe gotas y por detrás le cuelgan dos pelotas.
  • Leti: Felipe, ¡dame el bolso, que eso es una polla como una olla!

Pues lo dicho, que cada uno piense lo que quiera, pero eso es una polla como una olla.

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