May
Pruebas psicológicas llevadas al límite
Rara vez miro en sitio como Menéame, principalmente porque tiene demasiada información como para filtrar lo que realmente me gusta. Sin embargo, casualidades de la vida, hoy he acabado en Digg y me he encontrado con un artículo que me ha gustado bastante:
5 experimentos psicológicos que demuestran que la humanidad está condenada.
Se trata del “Top” experimientos psicológicos en los que se lleva a sujetos a una situación extrema para ver como reaccionan y los resultados son realmente sorprendentes, al menos para los que no estamos tan familiarizados con los recovecos del pensamiento humano, y demuestra que la expresión “del dicho al hecho, hay un trecho” es muy cierta, ya que los resultados son muy diferentes de lo que la lógica nos dicta que deberían ser. Por supuesto, los sujetos estudiados no son psicopatas ni nada por el estilo, son gente normal, gente como tu y como yo.
Me he tomado la libertad de traducir el que el autor considera el número 1. Por supuesto, no me dedico a la tradución de textos, por tanto es posible que la traducción no sea exacta, si alguien encuentra alguna incongruencia es libre de hacermelo saber en los comentarios.
The Milgram Experiment (1961)
Cuando la persecución de los nazis se llevó a cabo en los juicios de Nuremberg, muchas de las excusas que ponían los acusados solían girar en torno a las ideas de: “Yo no soy realmente nadie importante” y,”Hey, yo sólo seguía órdenes”. Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale quería poner a prueba la voluntad de los sujetos a obedecer una figura de autoridad. Tal vez él podría haber preguntado a la gente, ¿no?. Por supuesto que no, eso no sería suficientemente horrible.
En su lugar hizo un experimento donde se le dijo a un sujeto que era un “maestro” y que su trabajo era hacer una prueba de memoria a otro sujeto, el cual se encontraba en otra habitación. Sin embargo esto era falso y el otro sujeto era solo un actor.
Se le dijo al sujeto que cuando el otro chico diera una respuesta incorrecta, debía apretar un botón que le daría una descarga eléctrica. Un hombre con bata de laboratorio estaba allí para asegurarse de que lo hacía (de nuevo, no existía una verdadera descarga, pero el sujeto por supuesto no lo sabía).
Se informó al sujeto de que las descargas comenzarían en 45 voltios y aumentarían con cada respuesta equivocada. Cada vez que apretaba el botón, el actor en el otro extremo gritaba y rogaba al sujeto que parase.
Sabiendo esto, ¿puedes adivinar cómo salió el experimento?
El resultado:
Muchos sujetos empezaron a sentirse incómodos después de un cierto punto, y se cuestionaron el seguir con el experimento. Sin embargo, cada vez que esto ocurría, el hombre con la bata de laboratorio les animaba a continuar. La mayoría de ellos lo hizo, aumentando la tensión, descarga tras descarga, mientras la víctima gritaba. Muchos sujetos se reían nerviosamente, ya que la risa es la mejor medicina cuando se está dando descargas de corriente eléctrica a otra persona.
Con el tiempo, el actor empieza a dar golpes en la pared que le separa del sujeto, rogando por la condición de su corazón. Después de nuevas sacudidas, la habitación de la víctima queda en silencio, indicando que está muerta o inconsciente. Si tuvieras que adivinar, ¿qué porcentaje de los sujetos crees que continúa dando descargas después de ese punto? ¿Cinco por ciento? ¿Diez?
Entre el 61 y el 66 por ciento de los sujetos continuaron con la prueba hasta que alcanzó la máxima tensión de 450 voltios, siguiendo con las descargas después de que la víctima había sido inducida a la inconsciencia o la muerte. Estudios posteriores han demostrado el mismo resultado: los sujetos no se lo piensan a la hora de proporcionar dolor a un extraño inocente con tal de que una tío con bata de laboratorio le diga que está bien.
La mayoría de los sujetos no comenzará a oponerse hasta después de descargas de 300 voltios. Ninguno de ellos pidió detener la prueba antes de ese momento (hay que tener en cuenta que 100 voltios es suficiente para matar a un hombre en algunos casos).
¿Que dice esto de ti?:
Es posible que te guste pensar que eres un libre-pensador, pero cuando se trata de cosas como esta, lo normal es no oponerse a El hombre por el miedo a que se vuelva en contra tuya. Y en este caso sólo se trataba de un hombre con una bata de laboratorio, imaginate si hubiese tenido un uniforme, o una insignia.
Charles Sheridan y Richard King llevaron este experimento un paso más allá, pidieron a los sujetos que dieran descargas a un cachorro por cada acción incorrecta que hiciera. A diferencia del experimento de Milgram, esta descarga era real. Exactamente 20 de los 26 sujetos llegaron a la tensión más alta. Casi el 80 por ciento. Piensa que cuando estás caminando por un centro comercial ocho de cada diez de las personas que ves torturaría un cachorro si un tío con una bata de laboratorio se lo pidiese.
El resto de experimentos demuestran cosas como que “nos dejamos llevar por lo que afirma la mayoría aunque sepamos que es incorrecto” (en internet se ve un claro exponente en cosas como Jackass), “el ser mas o menos buena persona no te induce a detenerte a ayudar a alguien tanto como la prisa que lleves u otros factores menos importantes” (para esto ponen el ejemplo de una grabación de una persona tirada en la cuneta y los coches pasando al lado y esquivandole sin detenerse a prestarle ayuda), “si alguien está en problemas y hay varias personas viendolo, la mayoría pensará que algún otro va a ayudar a esa persona y por tanto decide no pringarse”, “En una situación en la que se nos da autoridad y nada se interpone a nuestro maltrato hacia los demás llegamos mucho mas lejos de lo que nos podemos imaginar” (sin duda la carcel de Abu-Ghraib es el más claro exponente de esta triste realidad).












